1. Esa maldita manía de hablarme de usted pese a mis esfuerzos de usar Vans, Converse, etc... con mis vaqueros... niños y adolescentes del mundo, prefiero tia, colega, quilla... todo menos usted, de tú, siempre de tú.

2. La cesta de la compra pasa de tener variedad de colores a ser verde, como la lechuga, endivia, espinacas y judías que te tienes que meter para cenar porque ahora perder peso cuesta más que antes, malditos kilos que se aferran a tu estructura anatómica con un amor platónico incomprensible.

3. Dejas de ser Carol, para ser la madre de... la madre de lleva esto... la madre de... es más guay, la madre de... usa zapatos de tacón... la madre de...no tiene novio... menos mal que las amigas de mi hija me mantienen en un buen estatus social.

4. Dejas de buscar al príncipe azul, y es que con 3 relaciones a cuestas todo deja de tener ese cierto aire rosa aterciopelado, y lo único que quieres es compartir una cerveza los viernes con tu antiguo compañero de piso, o irte a cenar con un niño bien que te ha presentado tu compañera de oficina. Omitiré hablar de mi vida sexual... (De momento...)

5. Pasas de pedir consejos a darlos...Odio dar consejos, además se me da muy mal, nunca he sido buen ejemplo.

6. Ya empieza a darte más morbo Richar Gere Que Leonardo Dicaprio (Date por jodida, amiga treintañera...)

7. Echar un polvo no implica quedarse a dormir en tu casa.

8. Tienes plantas, y las cuidas.

9. Tu armario del WC tiene aspecto de botiquín de hospital y de anuncio de cosmética antiarruga.

10. Tienes más dinero, más ropa, y más gusto... y más culo.

11. Cocinar es una hobbie, y no un suplicio, y conquistas con una buena tortilla de patatas y no con un buen escote (El viejo truco, aun funciona... )

12. Y por supuesto dejas de pensar en ti y la mayor preocupación tiene dos coletas y lleva uniforme de colegio.